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jueves, 3 de marzo de 2011

Andrés Neuman: Bariloche (1999)

Breve, tal vez una historia humilde y claro, no hablo de los personajes, hablo de la dificultad de crecer dentro de la novela. Observo ese intento inicial como el Vila-Matas y La asesina ilustrada, ese trabajo de crecer dentro de la historia, de obligar al detalle que no aburre, que amplía, al comentario que perfila y no sobra. Eso último lo pensé creo por primera vez con Bolaño y algunas de sus novelas más cortas: creo que estoy pensando en Estrella distante, cuando contaba cosas muy buenas y otras fuera de lugar en un intento de equilibrista por alargar en otra novela un capítulo de La literatura nazi en América.
Aquí no, la historia es breve pero no pretende ser otra cosa. Sobre una trama muy conocida el color local de Buenos Aires, de sus trabajadores llegados de provincias remotas para malvivir. Trabajos sin destino ni pasión recuerdo de los trabajos fantasma de aquellos hermanos lejanos de El astillero.
Demetrio y la mujer, ese Junta más heroico con una mujer más lenta y más silenciosa. esa escena que se repite porque no existe y es la única que nos importa, que es el éxito del perdedor en las novelas de perdedores, y el perdedor  que es cualquier personaje con su soledad y otro cuerpo a su lado.

martes, 8 de febrero de 2011

Enrique Vila-Matas: La asesina ilustrada (1977)

La lectura de Dublinesca me hizo pensar en la trayectoria del autor, de cualquier autor. Qué mejor manera de de seguir ese ensayo que ir a los extremos, por eso he saltado a la primera novela de Vila-Matas, escrita veinticinco años atrás aunque publicada dos años después.
No sé, La asesina ilustrada queda lejos del autor futuro, pero el autor futuro queda en medio de sí mismo. La novela trabaja con una idea original, pero difícil de llevar a cabo. Gusta el juego de las notas, pero me cuesta sobreponerme a los clichés y a la falta de interés de los estereotipos.
Pesa más la información de la contraportada: idea de Unamuno, casera de aquél tiempo en París Marguerite Duras. Pero en la obra debe estar todo lo necesario, no en la portada, no en los comentarios de la prensa.